domingo, 24 de mayo de 2009

LAS MOSCAS - Félix María Samaniego -


A un panal de rica miel
dos mil moscas acudieron
que, por golosas, murieron,
presas de patas en él.

Otra dentro de un pastel
enterró su golosina.

Así, si bien se examina,
los humanos corazones
perecen en las prisiones
del vicio que los domina.

SAMANIEGO, Félix María. Las Moscas. Fábula.

sábado, 23 de mayo de 2009

EL SILENCIO EN EL BOSQUE...




El silencio penetrante en el bosque
estremece e interroga al visitante.
En la proyección,
una sombra recae
cual figura embrujante.
El sonido de un cántaro
retumba en el vacío
llamando al ermitaño,
observador incansable
del horizonte humano.
La sombra sigue al principiante,
siendo una proyección de sí mismo;
un espejo devorador yace persiguiendo
el pensamiento de un quehacer angustiante
cual mariposa danzante en la búsqueda
de la muerte azul de los rayos luminosos
proyectados en el existir.
El bosque escucha los gritos,
los lamentos son la sospecha de la indiferencia,
la sombra es un espejo reflector
de nuestra sordidez y vacuidad.
El hermano árbol escucha la ideación poética y
se vuelve sordo ante nuestra incredulidad,
es insensible como el vetusto talador,
cuya destrucción enseñorea al amo
de la esclavitud de sí mismo
y sobrevive a los sobrevivientes
al esperar el sentido de Libertad.

Por Luis I. Rodríguez

viernes, 22 de mayo de 2009

AYER - Mario Benedetti -


Ayer pasó el pasado lentamente
con su vacilación definitiva
sabiéndote infeliz y a la deriva
con tus dudas selladas en la frente.

Ayer pasó el pasado por el puente
y se llevó tu libertad cautiva
cambiando su silencio en carne viva
por tus leves alarmas de inocente.

Ayer pasó el pasado con su historia
y su deshilachada incertidumbre
con su huella de espanto y de reproche

fue haciendo del dolor una costumbre
sembrando de fracasos tu memoria
y dejándote a solas con la noche.

BENEDETTI, Mario. Ayer.

jueves, 21 de mayo de 2009

EL ALFARERO -Pablo Neruda -

Todo tu cuerpo tiene
copa o dulzura destinada a mí.

Cuando subo la mano
encuentro en cada sitio una paloma
que me buscaba, como si te hubieran, amor, hecho de arcilla
para mis propias manos de alfarero.

Tus rodillas, tus senos,
tu cintura faltan en mí como en el hueco
de una tierra sedienta
de la que desprendieron
una forma,
y juntos
somos completos como un solo río,
como una sola arena.
NERUDA, Pablo. El Alfarero.

lunes, 18 de mayo de 2009

EL SILENCIO DEL MAR - Mario Benedetti -


El silencio del mar
brama un juicio infinito
más concentrado que el de un cántaro
más implacable que dos gotas
ya acerque el horizonte o nos entregue
la muerte azul de las medusas
nuestras sospechas no lo dejan
el mar escucha como un sordo
es insensible como un dios
y sobrevive a los sobrevivientes
nunca sabré que espero de él
ni que conjuro deja en mis tobillos
pero cuando estos ojos se hartan de baldosas
y esperan entre el llano y las colinas
o en calles que se cierran en más calles
entonces sí me siento náufrago y sólo el mar puede
salvarme.

Por BENEDETTI, Mario. El silencio del mar. Poema

domingo, 17 de mayo de 2009

AL MAESTRO

Maestro...
Eres manantial de vida,
valiente caminante y luchador,
símbolo de entrega y abnegación.

Maestro...
Proyector de mundos en la vida,
soñador encantado de la luz...
Un libro abierto con alas de ilusión.

Maestro...
Creador de sentido vivencial,
engendra un sentido espiritual,
recreador de historias...

Maestro...
Sabiduría de vida, que
enseñas a volar por sí mismo y
solidificas la construcción del edificio personal.

Maestro...
Eres un estado de ser,
transformador y constructor del otro ser,
elevándolo a una instancia trascendente.

Maestro...
Eres un caminar junto al "otro",
mostrando el sendero y
sus bifurcaciones anhelantes de sentido
cual ríos proyectados a la mar.

Por Luis I. Rodríguez

sábado, 16 de mayo de 2009

CAMINANTE



Anhelantes de libertad interior.

Seres cósmicos vagabundos
cargados de pesares y angustias...
Un camino atrae hacia las montañas azules...

El ermitaño esclarece el tenue silencio.
Un águila otea tapizada de íconos,
la soledad yace cansinante en el inquieto
vacío interior atado en la nada...

La mirada penetra los vitrales irisados.
Una luz potente transforma la figura felina
al interior de mi ser,
el águila planea el ensueño surcador...

La cima espera al travieso danzante altivo.
Al pasar los agrestes acantilados azulados,
admiré angustiado el profundo abismo
cargado de armonía y paz multicolor...

Estoy extasiado en el silencio de tus huellas.
En el horizonte flota una nube gris densa
transmisora de sensatos hilos amorosos armónicos
en cadenciosos vuelos hacia la paz interior...

Por Luis I. Rodríguez