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jueves, 10 de septiembre de 2009

TE LLEGARÁ UN MOMENTO DE LUZ...




Te llegará una orquídea llena de amor,
irradiando un perfume de alegría en el alma
para sentir el valor y la fortaleza que hay
en un corazón lleno de ternura y sensibilidad...

Te llegará un pensamiento profundo, lleno
de fortaleza para vencer la melancolía
en un mundo superficial y trágico
de un corazón sediento de comprensión...

Te llegará un sentimiento transformador
de un espíritu sediento de amor y razón que
lucha por la felicidad encantada
en un campo de batalla sinrazón.

Te llegará el aliento con un austro
lleno de vitalidad estremecedora
que sacude el espíritu somnoliento
en dialéctica de vida cual hoguera...

Te llegará un momento de luz
como pregunta sin respuesta,
una quimera sonríe en el horizonte,
reflejo del inquieto asombro y constante indagar...

Te llegará una respuesta de vida
transformadora del vagar en la penumbra,
un soporte del edificio personal extiende sus brazos
solidificando el ser, un encuentro de vida energiza...


Por Luis I. Rodríguez

domingo, 30 de agosto de 2009

DESILUSIÓN...

Escuché el eco de tu voz silenciosa y pensativa

como la luna en el firmamento...

Sentí miedo, corrí con el pensamiento,

no estabas allí...

Temblé al instante como el viejo árbol

golpeado por el impaciente rayo...

Una potente luz me arrojó,

caí de bruces como un niño,

una gota de agua me reanimó,

caminaba en mi angustia existencial...

Me sentí desprotegido, abatido,

la lluvia me abrazaba y consolaba,

la naturaleza castigaba al destructor,

al ciego vivo de corazón...

El agua corría a borbotares por el cuerpo

dispuesta a castigar al hombre,

una luz en la oscuridad,

una razón en la sinrazón...

El eco continuó taladrando en la mente

preguntando por el sentido y

la respuesta fue un soplo de sinsentido...

Me incorporé por un instante,

mi carne temblaba como el alma,

desorientado me aferré al árbol

de la vida que lloraba como niño

la pérdida de su savia...

Las ramas se secaron,

los pensamientos se quemaron,

quedó brillando la imagen de una desilusión...

Por Luis I. Rodríguez