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domingo, 4 de octubre de 2009

¡NATURALEZA Y SILENCIO!



¡Naturaleza y vida!
¡Naturaleza y silencio!
La armonía está dentro,
la alegría se comparte,
la brisa sacude el polvo
de una hoja vagabunda.
El viento mueve la hojarasca,
su melodía recuerda una canción
de cuna al amanecer.
El sol con sus penetrantes
rayos calienta la soledad
y el agua derrama su
esencia de vida cual
sonriente vigor que penetra
la tierra sedienta de compañía
para embellecer con aroma
el ambiente natural de ensoñación.
Un canal de vida se abre paso,
chocando con la hojarasca deshecha,
una tierna hoja lucha oscilante
junto a sus amigas de faena que
envidiosas de tanta belleza tratan
de cerrar el camino victorioso
de la tierna vida que angustiada
aleja los obstáculos rocosos.
Los mil trozos de soledad
son las rocas humanas que
anhelan quebrar la embarcación
personal cual tempestad
en un mundo superficial donde
la apariencia arrulla la mar
con una voz melancólica
de incertidumbre y oscuridad.
¡Qué contaminado está el mundo!
¡Qué tristeza hay en la humanidad!
¡Naturaleza y silencio,
risas fingidas al atardecer!
La brisa bate iracunda las hojas
del desencanto humano que
extingue su verdor esperanza
de una vida, luz infinita
de la razón...
¡Qué tristeza hay en la humanidad!
¡Qué lejos está la razón!



Por Luis I. Rodríguez

jueves, 10 de septiembre de 2009

TE LLEGARÁ UN MOMENTO DE LUZ...




Te llegará una orquídea llena de amor,
irradiando un perfume de alegría en el alma
para sentir el valor y la fortaleza que hay
en un corazón lleno de ternura y sensibilidad...

Te llegará un pensamiento profundo, lleno
de fortaleza para vencer la melancolía
en un mundo superficial y trágico
de un corazón sediento de comprensión...

Te llegará un sentimiento transformador
de un espíritu sediento de amor y razón que
lucha por la felicidad encantada
en un campo de batalla sinrazón.

Te llegará el aliento con un austro
lleno de vitalidad estremecedora
que sacude el espíritu somnoliento
en dialéctica de vida cual hoguera...

Te llegará un momento de luz
como pregunta sin respuesta,
una quimera sonríe en el horizonte,
reflejo del inquieto asombro y constante indagar...

Te llegará una respuesta de vida
transformadora del vagar en la penumbra,
un soporte del edificio personal extiende sus brazos
solidificando el ser, un encuentro de vida energiza...


Por Luis I. Rodríguez

domingo, 30 de agosto de 2009

DESILUSIÓN...

Escuché el eco de tu voz silenciosa y pensativa

como la luna en el firmamento...

Sentí miedo, corrí con el pensamiento,

no estabas allí...

Temblé al instante como el viejo árbol

golpeado por el impaciente rayo...

Una potente luz me arrojó,

caí de bruces como un niño,

una gota de agua me reanimó,

caminaba en mi angustia existencial...

Me sentí desprotegido, abatido,

la lluvia me abrazaba y consolaba,

la naturaleza castigaba al destructor,

al ciego vivo de corazón...

El agua corría a borbotares por el cuerpo

dispuesta a castigar al hombre,

una luz en la oscuridad,

una razón en la sinrazón...

El eco continuó taladrando en la mente

preguntando por el sentido y

la respuesta fue un soplo de sinsentido...

Me incorporé por un instante,

mi carne temblaba como el alma,

desorientado me aferré al árbol

de la vida que lloraba como niño

la pérdida de su savia...

Las ramas se secaron,

los pensamientos se quemaron,

quedó brillando la imagen de una desilusión...

Por Luis I. Rodríguez

martes, 21 de julio de 2009

EL LIRIO ENCANTADO...




Un encanto de la naturaleza se ríe en proyección
humana, figurando el amor universal
de una radiante relación perdida.
Un reflejo acaricia la superficie de un aroma
vivo que encontré en el alma,
déjame mostrar el lirio sustancial
en potente fuerza de vida a la luz
de unos versos con andar incierto,
cuya fragancia cultiva una razón: el amor.
Tu ropa de infinita pureza llama
al inquieto viento oculto en la mar,
ondulando el aroma del amor airado
en la viva voz de la belleza, canta
un pétalo elevando sus brazos a
la inmensidad para absorber la energía
de aquella lámpara encendida,
la verdad, la vida en profundidad sonríe.
Tu reflejo fue mi espejo de vida,
tu pureza mi ilusión que vertió mi ansiedad
en la fragancia del exquisito almíbar
que trasciende la penumbra en intensidad
del vestido blanco, de los años embriagados
al amor sereno, que abrieron y suspiraron,
los años victoriosos cual pétalos en vida,
dando lo mejor de sí y dejando huella
en la mirada del náufrago que quiso
alcanzar y llevar consigo la fragancia
del lirio encantado en espíritu de miel,
en el vaso frágil de su inquieta alma...

Por Luis I. Rodríguez