martes, 31 de marzo de 2009

POEMA NIETZSCHE -William Ospina -


Está muriendo un Dios en el centro de un ópalo del color del crepúsculo.
Está muriendo una hoja de hierba en el pecho de Cristo.
Está muriendo una rosa en el aire estancado de la catedral de Maguncia,
traspasada en el aire por una quemante aguja del sol.

Está muriendo una llanura donde retozan embriagados leopardos.
Está muriendo un ángel sobre un glaciar blanquísimo.
Está muriendo un barco lleno de ancianos en una colina del
cielo, en un aire cargado de delfines livianos y azules.

Está muriendo una cúpula bajo el asedio de las mariposas.
Está muriendo un lupanar lujoso y sonoro de besos enfermos.
Está muriendo mi corazón bajo los crueles halcones del olvido de Lou.
Me estoy borrando en sus pupilas bellas y esperanzadas
como lienzos.

Está muriendo un pájaro en un bosque de nubes.
Está muriendo una lucha glacial bajo mis sábanas de seda.
Algo muy bello está borrándose por las bahías de mi infancia.
Algo muy triste calla en sus violines.

OSPINA, William. Poema Nietzsche. En Poemas.

lunes, 30 de marzo de 2009

ES QUE SOMOS HUMANOS -Gottfried Benn-


"Tener las ideas confusas y no saber escribir
no es surrealismo".


Es que son humanos, se piensa
cuando el camarero choca con una mesa,
una mesa invisible,
una mesa de clientes habituales, o algo parecido, en un rincón,
es que son gente sensible, sibaritas,
que seguro tienen también sus sentimientos y sus penas.

Tan solo no estás
en tu confusión, inquietud, en tus temblores,
también aquí habrá duda, vacilación, inseguridad,
si bien en la conclusión de los negocios,
lo humano universal,
en formas de economía,
¡también allí!

Infinita es la pena de los corazones
y general,
pero, ¿han amado alguna vez
(fuera de la cama)
ardiendo, consumidos, sedientos de desierto,
después de un zumo de melocotón
que viene de una boca lejana,
sucumbiendo, ahogándose
en la incompatibilidad de las almas ? -
no se sabe, tampoco
se puede preguntar al camarero
que junto a la caja registradora
teclea la nueva cerveza,
ansioso de tickets,
para apagar una sed de otro tipo,
pero que viene de muy hondo.

BENN, Gottfried. Es que somos humanos. En Poemas.

sábado, 28 de marzo de 2009

HUMANA -Julio Flores-


Hermosa y sana, en el pasado estío,

murmuraba, en mi oído, sin espanto:
-Yo quisiera morirme, amado mío;
más que el mundo me gusta el camposanto.

Y de fiebre voraz bajo el imperio,
moribunda, ayer tarde, me decía:
-No me dejes llevar al cementerio...
¡Yo no quiero morirme todavía!

¡Oh señor...y qué frágiles nacimos!
¡Y qué variables somos y seremos!
¡Si la tumba está lejos...la pedimos!
!Pero si cerca está...no la queremos!

FLÓREZ, Julio. Humana. Poesías.

viernes, 27 de marzo de 2009

NO QUIERO ROSAS -Fernando Pessoa-


No quiero rosas, con tal que haya rosas.
Las quiero sólo cuando no las pueda haber.
¿Qué voy a hacer con las cosas
que cualquier mano puede coger?

No quiero la noche sino cuando la aurora
la hizo diluirse en oro y azul.
Lo que mi alma ignora
eso es lo que quiero poseer.

¿Para qué?... Si lo supiese, no haría
versos para decir que aún no lo sé.
Tengo el alma pobre y fría...
Ah, ¿con qué limosna la calentaré?

PESSOA, Fernando. No quiero rosas. En Poesía.

jueves, 26 de marzo de 2009

LOS BARCOS DE PAPEL -R. Tagore-


Todos los días echo mis barcos de papel al río, donde flotan y, uno tras otro, son arrastrados por la corriente.

En ellos he escrito, con grandes letras negras, mi nombre y el nombre de mi pueblo.

Confío en que alguien los encontrará, en un país lejano, y así sabrá quién soy.

Cargo mis barquitos con flores de shiuli cogidas en nuestro jardín, y espero que estas flores abiertas al amanecer tendrán la suerte de llegar al país de la noche.

Después de haber echado al agua mis barcos de papel, levanto los ojos al cielo y veo que las nubecillas preparan sus velas blancas y combadas.

Tal vez algún amiguito juegue conmigo desde el cielo, lanzándolas al viento, para que compitan con mis barcos...

Cuando llega la noche, hundo la cabeza entre mis brazos y sueño que mis barcos de papel bogan sin cesar, cada vez más lejos, bajo la claridad de las estrellas de la medianoche.

Las hadas del sueño viajan en ellos, y llevan por carga sus cestos llenos de ensueños.


TAGORE, R. Los barcos de papel.

miércoles, 25 de marzo de 2009

POEMA DE AMOR 13 -Jaramillo A. Darío-


Primero está la soledad.
En las entrañas y en el centro del alma:
ésta es la esencia, el dato básico, la única certeza;
que solamente tu respiración te acompaña,
que siempre bailarás con tu sombra,
que esa tiniebla eres tú.
Tu corazón, ese fruto perplejo, no tiene que agriarse con tu sino solitario;
déjalo esperar sin esperanza
que el amor es un regalo que algún día llega por sí solo.

Pero primero está la soledad,
y tú estás solo,
tú estás solo con tu pecado original -contigo mismo-.
Acaso una noche, a las nueve,
aparece el amor y todo estalla y algo se ilumina dentro de ti,
y te vuelves otro, menos amargo, más dichoso;
pero no olvides, especialmente entonces,
cuando llegue el amor y te calcine,
que primero y siempre está tu soledad
y luego nada
y después, si ha de llegar, está el amor.


JARAMILLO AGUDELO, Jaime. Poema de amor 13. En Poemas.

martes, 24 de marzo de 2009

NÁUFRAGO - Dora Castellanos -


Náufrago va sobre el ardiente río
el corazón de todos los amantes;
cautivo entre sus aguas fulgurantes
pasa tu corazón; no pasa el mío.

Pródigo entre mis brazos el estío
acendró miel de pomas delirantes.
Oigo vago rumor de aguas distantes;
lejano de mis brazos pasa el río.

Puente sobre su cauce verdadero,
tendido está mi corazón entero.
¡Oh dolor del amor, agua profunda,

agua viva de amor que no se entrega!
Pero el rencor, porque hasta mí no llega,
en agua oscura y sórdida me inunda.


CASTELLANOS, Dora. Náufrago. En Poemas.

lunes, 23 de marzo de 2009

ES LA SOMBRA DEL AGUA -Jaime Sabines.



tomada de http://www.ua.es/personal/sergio.molina/fotos/cascada1.jpg


Es la sombra del agua
y el eco de un suspiro,
rastro de una mirada,
memoria de una ausencia,
desnudo de mujer detrás de un vidrio.

Está encerrada, muerta -dedo
del corazón, ella es tu anillo-,
distante del misterio,
fácil como un niño.

Gotas de luz llenaron
ojos vacíos,
y un cuerpo de hojas y alas
se fue al rocío.

Tómala con los ojos,
llénala ahora, amor mío.
Es tuya como de nadie,
tuya como el suicidio.

Piedras que hundí en el aire,
maderas que ahogué en el río,
ved mi corazón flotando
sobre su cuerpo sencillo.


SABINES, Jaime. Es la sombra del agua. En Poemas.

domingo, 22 de marzo de 2009

LAMENTACIÓN -Poesía-



tomada de: http://1.bp.blogspot.com/_rAvGLTAlCP0/SapbztFOOjI/AAAAAAAABiI/EvJxvv3GpcY/s400/desierto1.jpg

No comprendí el lenguaje de las maravillas cósmicas.
Sentí pasar la brisa de un melancólico pensamiento.

Un desierto extiende su tenebroso cuerpo,
en la arena flotan gotas de agua viva,
en el río corren trinando las pesadas piedras,
los pájaros lloran en los sedientos arbustos,
incesantes vuelan las carcomidas hojas,
la tecnología cruje absorbente en la mente humana,
ya no existe el aquí ni el ahora,
la destrucción llama a la vetusta puerta,
la trágica muerte está penetrando en la caña humana.

Por Luis I. Rodríguez

sábado, 21 de marzo de 2009

LA EXPERIENCIA POÉTICA


La experiencia poética es producto del misterio, del asombro, de la extrañeza, de la curiosidad y del sentimiento profundo del ser humano al contemplar el “mundo de la vida”. El “mundo de la vida” es el espacio del quehacer cotidiano. La palabra se hace realidad a través de la Poesía. Ella es la revelación que se fundamenta en sí misma. El poeta – el principiante – expresa la creación con sentimiento profundo en donde la palabra recobra su ser, su estado original.

El poeta purifica el lenguaje y devuelve la naturaleza a la palabra. La Poesía se vive y se siente, se palpa. Es la expresión del yo reflejada en el rostro humano y en la naturaleza. La Poesía es el estado rítmico del pensamiento – dice Fernando Pessoa – que con la musicalidad naturalista indaga por el misterio de sí mismo y del “otro” a través de sencillos y vibrantes versos que traducen la profundidad del ser. El ser en su misterio irradia sensibilidad que produce encanto y asombro, iluminación. A través de la Poesía el principiante comienza a existir y aprende a hacer florecer pensamientos con significación trascendente.

Octavio Paz es nuestro maestro y guía en el sendero luminoso de la palabra cuando afirma que “la Poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Es la operación capaz de cambiar el mundo; la actividad poética es revolucionaria por excelencia; ejercicio espiritual y es liberación interior. La Poesía revela este mundo, crea otro”. El mundo es Poesía. El pensamiento es una proyección del ser en el ser. Pensar es comenzar a ser. La Poesía es el espejo que refleja nuestro pensamiento en el quehacer literario y filosófico.

Por Luis I. Rodríguez

viernes, 20 de marzo de 2009

EL AGUA -Poesía-



tomado de: http://www.fonditos.com/wallpapers/vista-wide/03889.jpg


Agua, manantial de vida,

espejo que retorna al hombre

el reflejo de sus pensamientos,

cristal en el cristal de amor,

voz susurrante que al pasar

corres rauda por el lecho,

con esperanza efímera y serena,

al vivo encuentro con la Mar.

Por Luis I. Rodríguez

jueves, 19 de marzo de 2009

EL HOMBRE IMAGINARIO - Nicanor Parra -


El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.

PARRA, Nicanor. El hombre imaginario. En Poemas.

miércoles, 18 de marzo de 2009

CERTEZA -Piedad Bonett-



"Siempre hay paz en la certeza..."
Truman Capote

Hasta el fondo del vaso
desde tu oscuro fondo
caían las palabras
difíciles
amargas
caían como gotas espesas y brillantes
que iba sorbiendo el tiempo

como arena finísima
caían
haciendo un agujero
en mi mano extendida

y cada gesto
era ya para siempre

ideograma de tintas visibles
de un idioma
que iba olvidando mientras lo aprendía

y el instante nacía cada vez
para morir
en memoria y en fuga de presente.

Tenerte era perderte.

No tenerte
es esperar
confiada
que no llegues.

BONETT, Piedad. Certeza. En Poemas.

martes, 17 de marzo de 2009

EL OTRO YO - Mario Benedetti -



Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la naríz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.

El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse imcómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.

Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo qué hacer, pero después se rehízo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado.

Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser íntegramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.

Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas. Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: "Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte, tan saludable".

El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.


BENEDETTI, Mario. El Otro Yo. En Cuentos.

lunes, 16 de marzo de 2009

RETRATO -Adolfo Bioy Casares-


Conozco a una muchacha generosa y valiente, siempre resuelta a sacrificarse, a perderlo todo, aun la vida, y luego a recapacitar, a recuperar parte de lo que dio con amplitud, a exaltar su ejemplo, a reprochar la flaqueza del prójimo, a cobrar hasta el último centavo.


BIOY CASARES, Adolfo. Retrato. Microcuento

domingo, 15 de marzo de 2009

OÍ DECIR -Paul Celan-



Oí decir que en el agua
hay una piedra y un círculo
y sobre el agua una palabra,
que pone el círculo en torno a la piedra.

Yo miré mi álamo descender hacia el agua,
miré cómo su brazo se alargó hacia la hondura,
miré sus raíces vueltas al cielo implorando noche.

Yo no corrí tras ellas,
sólo recogí del suelo esa migaja
que tiene de tu ojo la figura y la nobleza,
te quité del cuello la cadena de los dichos
y con ella adorné la mesa donde yace la migaja.

Y ya no vi más a mi álamo.


CELAN, Paul. Oí decir . En De Umbral en umbral


sábado, 14 de marzo de 2009

NOCTURNO III - José Asunción Silva -



Una noche,
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de alas.
una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
muda y pálida
com si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
por la senda que atraviesa la llanura florecida
caminabas,
y la luna llena
por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
y tu sombra
fina y lánguida,
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada
sobre las arenas tristes
de la senda se juntaban
y eran una
y eran una
¡y eran una sola sombra larga!
¡y eran una sola sombra larga!
¡y eran una sola sombra larga!
Esta noche
solo, el alma
llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
separado de tí misma, por la sombra, por el tiempo y la distancia,
por el infinito negro
donde nuestra voz no alcanza,
solo y mudo
por la senda caminaba,
y se oían los ladridos de los perros a la luna,
a la luna pálida,
y el chillido
de las ranas…
Sentí frío, era el frío que tenían en la alcoba
tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
¡entre las blancuras níveas
de las mortuorias sábanas!
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
era el frío de la nada…
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada,
iba sola
iba sola
¡iba sola por la estepa solitaria!
y tu sombra esbelta y ágil,
fina y lánguida,
como en esa noche tibia de la muerta primavera,
como en esa noche llena de perfumes, de murmullos y de música de alas,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella… ¡Oh, las sombras enlazadas!
¡Oh, las sombras que se buscan y se juntan en las noches de negruras y de lágrimas!

SILVA, José Asunción. Nocturno III. En Poemas

viernes, 13 de marzo de 2009

CABALLO DESARMADO -J. J. Arreola -


Yo no podía quitarme semejantes cosas de la cabeza. Pero un día mi amigo el arcángel, al doblar una esquina y sin darme tiempo siquiera de saludarlo, me cogió por los cuernos y levantándome del suelo con sinceridad de atleta, me hizo dar en el aire una vuelta de carnero. Las astas se rompieron al ras de la frente, y yo caí de bruces, cegado por la doble hemorragia. Antes de perder el conocimiento esbocé un gesto de gratitud hacia el amigo que se escapaba corriendo y gritándome excusas.

El proceso de cicatrización fue lento y doloroso, aunque yo traté de acelerarlo lavándome a diario las heridas con un poco de soda cáustica disuelta en aguas de Leteo.

Volví a ver hoy al arcángel, en ocasión de mi cuadragésimo cumpleaños. Con gesto exquisito me trajo mis cuernos de regalo, montados ahora en un hermoso testuz de terciopelo. Instintivamente los coloqué en la cabecera de mi lecho como un símbolo práctico y funcional: de ellos he colgado esta noche, antes de acostarme, todos mis arreos de juventud.

ARREOLA, Juan José. Caballo desarmado. En Cuentos fantásticos.

jueves, 12 de marzo de 2009

EL VIENTO Y EL ALMA -Luis Cernuda-



Con tal vehemencia el viento
viene del mar, que sus sones
elementales contagian
el silencio de la noche.

Solo en tu cama le escuchas
insistente en los cristales
tocar, llorando y llamando
como perdido sin nadie.

Mas no es él quien en desvelo
te tiene, sino otra fuerza
de que tu cuerpo es hoy cárcel,
fue viento libre, y recuerda.


CERNUDA , Luis. El viento y el alma. En Poemas de amor.

miércoles, 11 de marzo de 2009

EL ESPÍRITU... -Nicolás Gómez D.-


El espíritu puede exportar la técnica, pero sólo transportar la ciencia. La técnica es bien mostrenco; pero la ciencia se congela en recetas y dogmas, al divorciarse de la tradición espiritual donde nace.

El espíritu no se transmite de un mortal a otro mortal mediante fórmulas. Más fácilmente que por un concepto, el espíritu pasa de un alma a otra alma por una quebradura de voz.

GÓMEZ, Dávila Nicolás. Aforismos

martes, 10 de marzo de 2009

EL CIEGO Y EL SORDO -León Tolstoi-


Una vez un ciego y un sordo iban hacia una vereda vecina para conseguir guisantes. Entonces el sordo le dijo al ciego: "tú escuchas lo que pasa, y me lo cuentas, yo miro lo que pasa y te lo cuento".


Cuando entraron en el campo de guisantes se detuvieron. El ciego palpó los guisantes y exclamó "¡Están crecidos!" y el sordo le preguntó: "¿Qué pasa?". Entonces el sordo tropezó contra una cerca y se cayó. El sordo le preguntó: "¿Qué pasa?". Y el ciego respondió: "Ah, esta cerca". Entonces el sordo dijo: "¿Está cerca? ¡Pues corramos!", y se lanzó a correr.


TOLSTOI, León. El ciego y el sordo. En Cuentos.

lunes, 9 de marzo de 2009

NUESTRO SILENCIO, MUJER.


El silencio da vida a la presencia de la mujer en nuestros sueños y en nuestro caminar, permitiéndonos indagar por el papel que jugamos en la sociedad. Somos vida gracias a la presencia del ser amado, que nos acogió en sus brazos y nos dio la mano para mostrarnos el camino y llegar a ser lo que somos. Mujer, eres la constructora y solidificadora de ideales. Eres mujer y madre que al instante muestra el camino sereno y seguro para que el hijo pueda seguir en la búsqueda de nuevos proyectos. Eres portadora de una dulce sonrisa y de una tierna mirada que hace soñar.


Mujer, eres el ser valioso que complementa la vida del hombre. Una palabra de corazón te hará sentir persona alegre desde el amanecer hasta el anochecer. Nuestra lucha continuará hacia la búsqueda de sentido, de comprensión, de solidaridad y respeto. Mujer, eres un ser comprensivo que nos da la mano en nuestra necesidad; una sonrisa cuando estamos abatidos y un abrazo lleno de fortaleza para seguir construyendo nuestro quehacer.

Mujer, eres persona con valores. Tenemos que reivindicar, imitar, amar y sostener el valor de las mujeres que luchan por una libertad de pensamiento, por el deseo de ser alguien valioso frente a una sociedad consumista y cosificada. Mujer, eres una rosa que día a día irradia su color en el mundo y hace sentir su presencia con tu belleza interior. Nada más anhelante que tu comprensión y tu sentido de vida.

Mujer, eres el ser abnegado que siempre da lo mejor de sí misma para recibir la presencia del "otro". Un pensamiento en su honor por el sacrificio de soportar a los seres indiferentes. Tu lucha es nuestra lucha por construir un edificio personal con sentido de vida.

Mujer, te amamos siempre y gracias por entregarse a la búsqueda del conocimiento para alcanzar la cima de montaña. Mujer, has aprendido a esparcir el aroma de la vida, cual rosa encendida y fuente de vida. Mujer, eres admirable y luchadora por proyectar una imagen y dejar las huellas imborrables en la arena. Eres un encanto en medio de la naturaleza, la ternura que no descansa en el día, un tesoro escondido lleno de inagotables posibilidades, un pensamiento maternal y alegre a la luz del día. Mi respeto y comprensión al soñar hoy y siempre.

Por Luis I. Rodríguez

sábado, 7 de marzo de 2009

MUJER -Poesía-

MUJER

Imágenes de rosas rojas, Fotografías de rosas rojas
Tomado de http://articulos.infojardin.com/


Mujer...
Belleza poética, fuente de candor,
encanto de sonrisa maternal;
una fuerza interior emana calor
en amor, el raudal.

Madre...
Fuente misteriosa de la vida,
portadora de innegable valor.
Luz viviente, sendero hermanado,
con sacrificio lucha con rigor.

Maestra...
Con ternura extiende tus tiernas manos,
guiando por caminos al dolorido hermano.
Las doradas letras enseñando
al iniciado vive ilustrando.

Amiga...
Mujer, Madre, Maestra moldeadora de sentidos
que unges con hidalguía la tenue obra,
en vida caminas hacia el Infinito,
radiante luz brillando en oscura noche.


Mujer...
Eres hermosa como el alba al despertar el día
en que el Padre nos entrega un nuevo amanecer,
nada hay más soñador que la policromía natural
rebozante en ti, tierna mujer.



Por Luis I. Rodríguez

EL REFLEJO - Oscar Wilde -


Cuando murió Narciso las flores de los campos quedaron desoladas y solicitaron al río gotas de agua para llorarlo.


-¡Oh! - les respondió el río - aun cuando todas mis gotas de agua se convirtieran en lágrimas, no tendría suficientes para llorar yo mismo a Narciso: yo lo amaba.

-¡Oh! - prosiguieron las flores de los campos - ¿cómo no ibas a amar a Narciso? Era hermoso.

-¿Era hermoso? - preguntó el río.

-¿Y quién mejor que tú para saberlo? - dijeron las flores -. Todos los días se inclinaba sobre tu ribazo, contemplaba en tus aguas su belleza...

-Si yo lo amaba - respondió el río - es porque, cuando se inclinaba sobre mí, veía yo en sus ojos el reflejo de mis aguas.


WILDE, Oscar. El reflejo. En Cuentos.

viernes, 6 de marzo de 2009

EL CUENTO DE CANDELA - T. Arciniegas -


En Tanganga, un pequeño y lejano pueblo que ya no existe, un loco sembró un fósforo encendido en el jardín de su casa. Era su último fósforo porque, aburrido de contemplar chorros de humo, decidió dejar de fumar. El loco, que era un gran tipo, delgado y gracioso, cabello de alfileres y nariz fina, usaba camisas de colores y pantalones de estrellas. Inventaba globos y cometas, famosos en Tanganga y sus alrededores, y estaba loco.
A veces amanecía como perro, ladraba hasta que le cogía la noche y perseguía a los niños hasta rasgarles los calzones. De noche quería morder la luna.
Otras veces se sentía gato, recorría los tejados y se bebía la leche en las cocinas del vecindario. Otras veces se creía jirafa y lucía bufandas de papel. Cuando le daba por volverse guacamayo era peor.
A piedras o con agua caliente lo espantaban. Pero casi siempre lo toleraban porque, aparte de las cometas y los globos, inventaba otras bellezas: de pronto tapizaba de flores todas las calles del pueblo o escribía frases curiosas que repartía en hojas rosadas o soplaba pompas de jabón toda una tarde en el parque. Como loco que se respete, era poeta y soñador. Si el loco desaparecía por mucho tiempo, lo extrañaban y se preguntaban unos a otros dónde estaría, qué estaría haciendo y con quién.
Como era de esperarse, la gente se burló de la última locura del loco. Lo vieron sembrar el fósforo encendido en el jardín de su casa y se fueron a dormir. Sólo a un loco se le podía ocurrir sembrar un fósforo. Soñaron con estrellas de colores y madrugaron para ver el jardín.

El loco estaba cantando. Sacudió los hombros, hizo una cometa de zanahoria y la echó a volar.
La gente se reía.
El loco hizo un globo en forma de conejo, con orejas y todo, que se tragó a la cometa en el aire. La gente lloraba de risa. El globo se comió una nube y engordó, se comió otra y se alejó sobre el mar.
La gente se desternillaba de la risa.
Pero al poco tiempo nació, y con rapidez creció, un árbol de candela. El árbol era como un sol de colores inquietos, como una confusión de lenguas rojas, naranjas y azules que se perseguían sin descanso desde la tierra del jardín hasta el cielo. Las flores se fueron corriendo a todo el jardín porque el calor se les hizo insoportable y así el árbol fue el amo y señor indiscutible.
El loco, loco de la dicha, se puso la camisa más bonita y se peinó, salió a caminar por el pueblo con los bolsillos llenos de margaritas. El loco más feliz del mundo y la sonrisa de oreja a oreja. El más vanidoso. Se hizo tomar un retrato sobre un caballito de madera para acordarse de su día feliz. Debajo de la cama, en el baúl de una tía difunta, el loco conservaba un grueso álbum de días felices, que le gustaba más que la mermelada.
A la gente, en cambio, no le gustó el invento del árbol de candela porque los niños metían la mano y se quemaban, y entre todos decidieron apagarlo. Qué loco más peligroso, sólo a él se le podía ocurrir tal barbaridad. Llevaron y llevaron baldes de agua pero el árbol no se apagó, antes creció otro poco.
El árbol se sacudía como un bailarín. Como que se reía. Como que se burlaba de toda esa gente que sudaba.
Furiosos, todos los habitantes de Tanganga llamaron a los bomberos de una ciudad cercana, y muy importante porque tenía cuerpo de bomberos con carro rojo, mangueras de todos colores y como treinta hombres tragafuegos. Llegaron con mucho escándalo y atropellaron al árbol hora tras hora con sus chorros de agua. Se formó una humareda tremenda y el árbol se apagó. La gente tosía y se secaba las lágrimas, extraviada en el humo. Los bomberos se fueron satisfechos.
Fue una noche oscura y fría, llena de toses y lágrimas. Entonces reconocieron que el árbol iluminaba las noches como la más grande de las estrellas.
Los viejos lamentaron demasiado tarde no haberse acercado al árbol para encender los tabacos. Las mujeres maldijeron a los fósforos que perdían la cabeza sin dar llama. Fue una noche triste. El loco lloraba en su sillón. Recogía las lágrimas entre los dedos y se las tragaba.


ARCINIEGAS, Triunfo. El cuento de candela. En Cuentos.


jueves, 5 de marzo de 2009

UNA LUZ EN EL HORIZONTE -Poema-


"Siento todo mi cuerpo

acostado en la realidad...".

Fernando Pessoa


Perdido en el espacio y en el tiempo,

camino sin rumbo buscando un sentido...


En el horizonte, un oasis;

fortalecido, empuño el bastón leñoso,

baluarte, sostén y amigo pasajero;

una brisa perdida clama en el infinito...


Una musa volátil cual luciérnaga

intenta en espiral, enmudecer el delirio,

la tenue luz guía al caminante,

un pensamiento surge de repente...


La mente en profundo vacío

Siente la brisa en la fontana,

un frío petrifica al andariego ser,

la angustia sigue rondando, en efímera figura...


Un vacío duerme en el lecho dorado,

el hálito grita en el desierto,

ondeante y vanidoso, un pensamiento,

en el horizonte asoma victorioso el sol...


En el mito del eterno retorno, centellea

la ternura creadora de infinita Belleza,

un camino resplandece en el desierto y,

el viajero del desierto continúa soñando...


Por Luis I. Rodríguez

miércoles, 4 de marzo de 2009

LA PRINCESA Y EL GUISANTE -H. C.Andersen -


Érase una vez un príncipe que quería casarse, pero tenía que ser con una princesa de verdad. Así es que dio la vuelta al mundo para encontrar una que lo fuera, pero aunque en todas partes encontró no pocas princesas, que lo fuera de verdad era imposible saber, porque siempre había algo en ellas que no estaba bien. Así es que regresó muy desconsolado, tal era su deseo de casarse con una princesa auténtica.

Una noche estalló una tempestad horrible, con rayos y truenos y lluvia a cántaros – una noche de veras espantosa -. De pronto golpearon a la puerta de la ciudad y el viejo rey fue a abrir.

Afuera había una princesa. Pero, Dios mío, ¡qué aspecto ofrecía con la lluvia y el mal tiempo! El agua le goteaba del pelo y de las ropas, le corría por la punta de los zapatos y le salía por el talón y, sin embargo, decía que era una princesa auténtica.

- Bueno, eso ya lo veremos – pensó la vieja reina, y sin decir palabra, fue a la alcoba, apartó toda la ropa de la cama y puso un guisante en el fondo. Después tomó veinte colchones, los colocó sobre el guisante y además veinte edredones sobre los colchones.

Allí dormiría la princesa aquella noche.

A la mañana siguiente le preguntaron qué tal había dormido.

- ¡Oh, horriblemente mal! – dijo la princesa. Apenas si he pegado los ojos en toda la noche. Sabe Dios lo que habría en la cama. He dormido sobre algo tan duro que tengo todo el cuerpo hecho un puro morado. ¡Ha sido horrible!

Así pudieron ver que era una princesa de verdad, porque a través de veinte colchones y de veinte edredones había notado el guisante. Sólo una princesa auténtica podía haber tenido una piel tan delicada.

El príncipe la tomó por esposa porque ahora pudo estar seguro de que se casaba con una princesa auténtica, y el guisante entró a formar parte de las joyas de la corona, donde todavía puede verse, a no ser que alguien lo haya tomado.

- ¡Como veréis, ésta sí que fue una historia auténtica!


ANDERSEN, Hans Christian. En Cuentos.

martes, 3 de marzo de 2009

EN EL TEATRO DE LA VIDA


La vida humana es una obra de teatro, en donde existen escenas que se presentan como óleos en el más significativo y cálido de los museos personales. Al caminar, las acciones danzan y ondean ideas sentimentales de profundas transformaciones… El fuego calienta e ilumina el ambiente escénico. El óleo permanece siempre ahí y ahora con sus personajes, vibrando al son de una contemplación, de una sonrisa o enfocando nuevos sueños. Un mundo se representa en la mente. Somos una pintura depositaria de sentido o de un sin-sentido. Un cuadro de la vida surge al caminar. En el museo más concurrido del mundo, tú estás ahí viviendo, asombrado y admirando la realidad, analizando las pinturas oleicas y excluyendo aquella figura que impide la penetración de los rayos del astro rey. La escultura personal será un cimiento de conocimiento en el amor y un levantar vuelo cual mariposa de mil estéticos colores cuando se aprende a ver en el interior el desorden dialéctico en espiral hacia la trascendencia de sí mismo. Cada obra teatral guarda un fantasma escondido.


Por Luis I. Rodríguez

lunes, 2 de marzo de 2009

EL FANTASMA Y YO - Amado Nervo -



Mi alma es una princesa en su torre metida,

con cinco ventanitas para mirar la vida.

Es una triste diosa que el cuerpo aprisionó.

y tu alma, que desde antes de morirte volaba,

es un ala magnífica, libre de toda traba...

Tú no eres el fantasma: ¡el fantasma soy yo!



¡Qué entiendo de las cosas! Las cosas se me ofrecen,

no como son de suyo, sino como aparecen

a los cinco sentidos con que Dios limitó

mi sensorio grosero, mi percepción menguada.

Tú lo sabes hoy todo..., ¡yo, en cambio, no sé nada!

Tú no eres el fantasma: ¡el fantasma soy yo!


NERVO, Amado. El fantasma y yo. En Poemas y poesías.