lunes, 9 de marzo de 2009

NUESTRO SILENCIO, MUJER.


El silencio da vida a la presencia de la mujer en nuestros sueños y en nuestro caminar, permitiéndonos indagar por el papel que jugamos en la sociedad. Somos vida gracias a la presencia del ser amado, que nos acogió en sus brazos y nos dio la mano para mostrarnos el camino y llegar a ser lo que somos. Mujer, eres la constructora y solidificadora de ideales. Eres mujer y madre que al instante muestra el camino sereno y seguro para que el hijo pueda seguir en la búsqueda de nuevos proyectos. Eres portadora de una dulce sonrisa y de una tierna mirada que hace soñar.


Mujer, eres el ser valioso que complementa la vida del hombre. Una palabra de corazón te hará sentir persona alegre desde el amanecer hasta el anochecer. Nuestra lucha continuará hacia la búsqueda de sentido, de comprensión, de solidaridad y respeto. Mujer, eres un ser comprensivo que nos da la mano en nuestra necesidad; una sonrisa cuando estamos abatidos y un abrazo lleno de fortaleza para seguir construyendo nuestro quehacer.

Mujer, eres persona con valores. Tenemos que reivindicar, imitar, amar y sostener el valor de las mujeres que luchan por una libertad de pensamiento, por el deseo de ser alguien valioso frente a una sociedad consumista y cosificada. Mujer, eres una rosa que día a día irradia su color en el mundo y hace sentir su presencia con tu belleza interior. Nada más anhelante que tu comprensión y tu sentido de vida.

Mujer, eres el ser abnegado que siempre da lo mejor de sí misma para recibir la presencia del "otro". Un pensamiento en su honor por el sacrificio de soportar a los seres indiferentes. Tu lucha es nuestra lucha por construir un edificio personal con sentido de vida.

Mujer, te amamos siempre y gracias por entregarse a la búsqueda del conocimiento para alcanzar la cima de montaña. Mujer, has aprendido a esparcir el aroma de la vida, cual rosa encendida y fuente de vida. Mujer, eres admirable y luchadora por proyectar una imagen y dejar las huellas imborrables en la arena. Eres un encanto en medio de la naturaleza, la ternura que no descansa en el día, un tesoro escondido lleno de inagotables posibilidades, un pensamiento maternal y alegre a la luz del día. Mi respeto y comprensión al soñar hoy y siempre.

Por Luis I. Rodríguez

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