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jueves, 14 de enero de 2010

CABELLOS RIZADOS EN LA SOLEDAD - cuento breve -


La luna extiende su cabellera rizada en el firmamento. Sus rayos penetran solemnes la naturaleza. El hombre en su penumbra sueña instantes de vida nocturnal. El amor a la naturaleza extiende sus brazos y una voz femenina retumba en su ser. La imagen de la mujer ignora un pensamiento y huye en el silencio de su soledad.

El hombre sale en su búsqueda. Los árboles son la compañía de la mujer. Ella se esconde. Cada tronco parece ser una tenue figura. La ilusión se apodera y el canto de la brisa calma al perseguidor. Las gotas de sudor caen por su rostro. Un frío penetrante recorre su cuerpo. La imagen lo abraza y un grito embrujador se escucha.

El hombre despierta desconsolado. Una hermosa mujer está secando el sudor y dándole un vaso con agua. Presuroso el hombre la abraza y decepcionado descubre aquellos cabellos rizados en la soledad...

Por Luis I. Rodríguez

domingo, 22 de noviembre de 2009

EL ABISMO GOLPEA EL PENSAMIENTO



Mira el horizonte azul de vida
en armonía con la inmensidad,
un austro recorre nuestro cuerpo
camino hacia la libertad...

Soy algo existencial,
proyecto de un trascender...
El abismo golpea el pensamiento,
lo inmutable estremece el ser...

La armonía de lo eterno
pregunta por la desigualdad,
los rayos de la luna recorren el camino
de las fuerzas naturales sin temeridad...

La naturaleza proyecta su esencia
como las venas en nuestro cuerpo,
los ríos llevan vida del manantial
como las ramas aliento vivencial.

El sonido es eco de vida
en la angustia humana,
el vuelo del pájaro un aliento
en la tristeza del mar adentro.

La brisa recorre el abismo humano
preguntando por el estrecho sendero,
una mirada hace renacer la esperanza
en el fondo de la conciencia al amanecer.

El canto de los pájaros entona la canción
de alegría en el silencio y la oscuridad,
un pensamiento de vida nace cual vagabundo
de las manos del alba en la senda humana.

Las manos danzan un vals matutino
en armonía con el arco iris natural,
un pensamiento profundo de vida florece
al percibir la fuerza de la vida esencial.

Por Luis I. Rodríguez

sábado, 17 de octubre de 2009

ÉXTASIS - Amado Nervo -


Cada rosa gentil ayer nacida,
cada aurora que apunta entre sonrojos,
dejan mi alma en el éxtasis sumida...
¡Nunca se cansan de mirar mis ojos
el perpetuo milagro de la vida!

Años ha que contemplo las estrellas
en las diáfanas noches españolas
y las encuentro cada vez mas bellas.
¡Años ha que en el mar, conmigo a solas,
de las olas escucho las querellas
y aún me pasma el prodigio de las olas!

Cada vez hallo la Naturaleza
más sobrenatural, más pura y santa.
Para mí, en rededor, todo es belleza:
y con la misma plenitud me encanta
la boca de la madre cuando reza
que la boca del niño cuando canta.

Quiero ser inmortal, con sed intensa,
porque es maravilloso el panorama
con que nos brinda la creación inmensa;
porque cada lucero me reclama,
diciéndome al brillar: "¡Aquí se piensa,
también, aquí se lucha, aquí se ama!".

NERVO, Amado. Éxtasis. Poema.

domingo, 4 de octubre de 2009

¡NATURALEZA Y SILENCIO!



¡Naturaleza y vida!
¡Naturaleza y silencio!
La armonía está dentro,
la alegría se comparte,
la brisa sacude el polvo
de una hoja vagabunda.
El viento mueve la hojarasca,
su melodía recuerda una canción
de cuna al amanecer.
El sol con sus penetrantes
rayos calienta la soledad
y el agua derrama su
esencia de vida cual
sonriente vigor que penetra
la tierra sedienta de compañía
para embellecer con aroma
el ambiente natural de ensoñación.
Un canal de vida se abre paso,
chocando con la hojarasca deshecha,
una tierna hoja lucha oscilante
junto a sus amigas de faena que
envidiosas de tanta belleza tratan
de cerrar el camino victorioso
de la tierna vida que angustiada
aleja los obstáculos rocosos.
Los mil trozos de soledad
son las rocas humanas que
anhelan quebrar la embarcación
personal cual tempestad
en un mundo superficial donde
la apariencia arrulla la mar
con una voz melancólica
de incertidumbre y oscuridad.
¡Qué contaminado está el mundo!
¡Qué tristeza hay en la humanidad!
¡Naturaleza y silencio,
risas fingidas al atardecer!
La brisa bate iracunda las hojas
del desencanto humano que
extingue su verdor esperanza
de una vida, luz infinita
de la razón...
¡Qué tristeza hay en la humanidad!
¡Qué lejos está la razón!



Por Luis I. Rodríguez

sábado, 26 de septiembre de 2009

TUS HUELLAS



Tus huellas, impactan en el silencio del alma,
estremecen el interior
de la conciencia en el constante
peregrinar del pensamiento.
Las peregrinas huellas suavizan
la sensibilidad de los sentimientos
en mudas palabras que proyectan la magia
de la fantasía en un esbelto cuerpo celeste,
dulce compañía al amanecer...

¡Qué ilusión se encamina hacia el lecho
vacío y frío de un nuevo día!

Tus pensamientos son una fuerza imaginaria,
perspectiva de un camino en la montaña,
vaivén de una ondulación corporal,
imagen reluciente de un símbolo de luz
en el laberinto de la vida, encrucijada del árbol
que sombrea su imagen escuchando
el silencio de la noche que ofrece
el cuerpo con sus ramas
para ascender al césped vivencial
de una ensoñación al amanecer...

¡Qué ilusión se permea en la fatiga
al oír llorar el árbol pensante!

Me pregunto si todo árbol pensante
puede escuchar el sonido de la naturaleza
y la vibración del alma, cuando recorre
la fúlgida noche y busca la paz interior...

¡Qué tristeza el árbol pensante no
ha dejado huellas en su caminar!

Por Luis I. Rodríguez

miércoles, 23 de septiembre de 2009

EL PUENTE - José Saramago -



Cristales que me separan
del viento fresco de la tarde
en un capullo de silencio
donde los secretos y el aire
son las vigas de un puente
que no paro de tender

El puente se queda en el espacio
aguardando a quien pase
que el motivo de ser puente
si no cesa la construcción
va mucho más del deseo
de estar donde no están

Viene la noche y su recado
su negra naturaleza
la luna quizá no falte
o venga la lluvia de estrellas
basta que el sueño permita
la confianza de verlas

Mañana el nuevo día
si lo merezco y me es dado
del puente un otro pilar
clavado en el fondo del mar
acortará la distancia
que aún queda por andar

Hay siempre un punto de mira
el más común horizonte
donde no llegan los puentes
porque acaba el constructor
antes que el puente se una
donde el destino la lleva

Sobre el vacío del mar
dispara el trozo del puente
va delante la construcción
no pregunten de qué sirve
esta humana terquedad
que sobre el puente se atreve

Abro por fin los cristales
y todo el viento se olvida
ninguna estrella ha caído
ni me ha ayudado la luna
la rojiza madrugada
detrás del puente aparece

SARAMAGO, José. El Puente. Poema.

sábado, 15 de agosto de 2009

EL VOLCÁN ESCÉNICO




Recordé tus caricias con la brisa matutina,
tus resplandecientes rayos de luna danzaron
como una melodía en plena fantasía,
tus palabras fortalecieron mi pensamiento.

Sentí tu profunda mirada expectante
en la oscilación de una radiante sonrisa,
así el árbol mecía sus hermosas ramas
en armonía con la viviente naturaleza.

Abrí mis brazos y llené mi vacío
con el recuerdo de tus pensamientos,
el volcán escénico yacía dormido
contemplando el estado natural de tu ser.

Asombrado al sentir tu presencia
escuché la melodía de un sentimiento,
el néctar de tu mirada deshojó
el misterio de la rosa en mi aposento.

Vigorizado con tus ondulaciones corporales,
un rayo de luz rozó los sentimientos y
las hojas del árbol cayeron lentamente
como la pluma angustiada de mis pensamientos.

Por Luis I. Rodríguez

domingo, 26 de julio de 2009

RELÁMPAGO DE AMOR...




En silencio observé una figura resplandeciente...
En la colina estuvo jadeando un pensamiento,
más allá del horizonte visualicé un relámpago
de amor cuyas venas recorrían el firmamento;
mi cuerpo se sintió inseguro y adolorido.
Y aquella energía corría en ráfagas, cuyas preguntas
indagaban por el valor de la existencia
en los espacios ilimitados de una sedienta voz
que clamaba amor, libertad, seguridad
en aquel abismo de inseguridad.
Y el silencio escuchaba los lamentos humanos
en profunda quietud al natural sonoro...
Los rayos abrumaban al humilde soñador.
Y la naturaleza sonreía al ver la tristeza humana,
la impotencia de aquel mendigante
que un día destruyó su ser...
Y los silbidos del viento acariciaban los instantes
en la oscuridad mental de aquella voz pausada
en las estaciones muertas que impedían ver
la esencia radiante de todo ser...
Y la calma subyugó lo eterno en todo
lo espaciotemporal, dando rienda
al encuentro con mis pensamientos,
despertando el silencio del alma
en el aposento del filosófico quehacer...
Y la ráfaga alcanzó mi ser
en la profundidad sonora de aquel
inmenso amor en el silencio de la noche...
Por Luis I. Rodríguez

sábado, 25 de julio de 2009

ANSIEDAD DE MI SER...




Mi pensamiento se reflejó en una constelación,
mis brazos frágiles sostenían una ilusión.
Las estrellas brillaban y me consolaban...

Mi pensamiento andariego se estatizó,
mi cuerpo parecía una pluma en el aire,
sentí tristeza al verme vacío...

Mi mirada se perdió en lo espacial,
las estrellas parecían danzar en resplandor,
al instante floté ruidoso como la hojarasca...

Mi ilusión se desvaneció y caí petrificado,
sentí angustia al estar destrozado,
añoré al instante tus dulces besos y caricias...

Mi esperanza se sintió fortalecida por un momento;
tu mirada penetrante transformó mis pensamientos,
el sol calentó mi transparente ser...

Mi amor ardía cual fuego devorador de la naturaleza,
las cenizas coloreaban tu sonriente figura,
mis manos deambulaban por tu ondulado cuerpo...

Mi construcción buscó una explicación sucinta,
el valioso hecho de tener tu presencia
proyectó una fortalecida imagen vivencial del ser...

Mi sentimiento se abrazó al tuyo,
mis manos se deslizaban en tu figura,
tu imagen penetró en mi ser...

Mis palabras se esfumaron al amanecer,
la brisa trajo un olor a tu cuerpo natural,
un rayo de sol despertó la ansiedad de mi ser...

Por Luis I. Rodríguez

martes, 21 de julio de 2009

EL LIRIO ENCANTADO...




Un encanto de la naturaleza se ríe en proyección
humana, figurando el amor universal
de una radiante relación perdida.
Un reflejo acaricia la superficie de un aroma
vivo que encontré en el alma,
déjame mostrar el lirio sustancial
en potente fuerza de vida a la luz
de unos versos con andar incierto,
cuya fragancia cultiva una razón: el amor.
Tu ropa de infinita pureza llama
al inquieto viento oculto en la mar,
ondulando el aroma del amor airado
en la viva voz de la belleza, canta
un pétalo elevando sus brazos a
la inmensidad para absorber la energía
de aquella lámpara encendida,
la verdad, la vida en profundidad sonríe.
Tu reflejo fue mi espejo de vida,
tu pureza mi ilusión que vertió mi ansiedad
en la fragancia del exquisito almíbar
que trasciende la penumbra en intensidad
del vestido blanco, de los años embriagados
al amor sereno, que abrieron y suspiraron,
los años victoriosos cual pétalos en vida,
dando lo mejor de sí y dejando huella
en la mirada del náufrago que quiso
alcanzar y llevar consigo la fragancia
del lirio encantado en espíritu de miel,
en el vaso frágil de su inquieta alma...

Por Luis I. Rodríguez