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lunes, 1 de noviembre de 2010

VIAJERO SOLITARIO


Soñando caminos en la cotidianidad.
¡Los paisajes dorados en la mente,
los verdes pinos erguidos elevan
sus polvorientos aromas de vida! ...

¿Adónde dirijo la mirada?
Cantando por el sendero, viajero
solitario con la nube de esperanza,
dulce compañía en mi soledad ...

—Los rayos penetrantes yacen
adormilando mi espíritu —.
"En el pensamiento surge
la rosa de tu pasión".

Se acerca la tranquilidad danzante,
el paisaje está mudo y sombrío;
mi soledad invita a meditar. El viento
estremece los encantos en el río.

La tarde serena sueña en mi alma;
el camino centellea en lejanía,
una nube blanquea con dulzura
las locas canciones de néctares.

Una canción de cuna respira:
"rosa dorada con espinas,
amantes llenos de pasión,
al despertar en mi corazón".

En el horizonte grisáceo,
el corazón del viajero solitario
oye con íntimo deleite la voz
de la rosa de tu pasión...

Por Luis I. Rodríguez

jueves, 8 de abril de 2010

LA TRISTE FIGURA DEL SOÑADOR


Las flores irradiarán energía como el sol,
el néctar penetrará en la profundidad del pensamiento.
¡Los pétalos sonreirán al hombre, la abeja danzará
en el néctar, depósito del almíbar de la vida será!

Los capullos sonreirán al paso del caminante,
la rama verterá la sustancia, las flores anunciarán el grito.
Las flores quebradas denunciaron la violencia
del ser humano, marchitando la belleza con engaño.

El sol quemará los capullos, la belleza gemirá con angustia,
el espejo de la naturaleza no volverá a existir en el presente.
¡Qué tristeza! Las flores no irrigarán su sustancia
bajo el manto blanco de la soledad!

¡Qué tristeza! Las sombras parecieron sonreír
como espejos nefastos de nuestra soledad.
¡Oh, la belleza sonreirá! El hombre se asombrará,
lo celeste iluminará nuestro quehacer al amanecer.

El silencio interrogará al valiente pensador,
el silencio hablará del secreto existencial.
El pensamiento se hará sentir en el espejo,
la sombra seguirá imitando la triste figura del soñador.

El secreto existencial se reflejará en la dulzura
alegre de tu caminar venciendo obstáculos.
¡Oh, tu figura será un tesoro! Las flores de las maravillas
enmudecerán al ver la triste figura del soñador!...


Por Luis I. Rodríguez

jueves, 14 de enero de 2010

CABELLOS RIZADOS EN LA SOLEDAD - cuento breve -


La luna extiende su cabellera rizada en el firmamento. Sus rayos penetran solemnes la naturaleza. El hombre en su penumbra sueña instantes de vida nocturnal. El amor a la naturaleza extiende sus brazos y una voz femenina retumba en su ser. La imagen de la mujer ignora un pensamiento y huye en el silencio de su soledad.

El hombre sale en su búsqueda. Los árboles son la compañía de la mujer. Ella se esconde. Cada tronco parece ser una tenue figura. La ilusión se apodera y el canto de la brisa calma al perseguidor. Las gotas de sudor caen por su rostro. Un frío penetrante recorre su cuerpo. La imagen lo abraza y un grito embrujador se escucha.

El hombre despierta desconsolado. Una hermosa mujer está secando el sudor y dándole un vaso con agua. Presuroso el hombre la abraza y decepcionado descubre aquellos cabellos rizados en la soledad...

Por Luis I. Rodríguez

domingo, 6 de diciembre de 2009

EL REPOSO DEL FUEGO


(Don de Heráclito)

Pero el agua recorre los cristales
musgosarnente :
ignora que se altera,
lejos del sueño, todo lo existente.

Y el reposo del fuego es tomar forma
con su pleno poder de transformarse.
fuego del aire y soledad del fuego.
al incendiar el aire que es de fuego.
Fuego es el mundo que se extingue y prende
para durar (fue siempre) eternamente.

Las cosas hoy dispersas se reúnen
y las que están más próximas se alejan:

Soy y no soy aquel que te ha esperado
en el parque desierto una mañana
junto al río irrepetible en donde entraba
(y no lo hará jamás, nunca dos veces)
la luz de octubre rota en la espesura.

Y fue el olor del mar: una paloma,
como un arco de sal,
ardió en el aire.

No estabas, no estarás
pero el oleaje
de una espuma remota confluía
sobre mis actos y entre mis palabras
(únicas nunca ajenas, nunca mías):
El mar que es agua pura ante los peces
jamás ha de saciar la sed humana.

PACHECO, José Emilio. El reposo del fuego. Poema

jueves, 8 de octubre de 2009

EL ESPEJO...



El espejo yace pensativo en la oscura noche,
expectante del caminante y de su preguntar...

El espejo es mi reflejo y tu reflejo es mi espejo,
tu mirar mi proyección, tus pensamientos, alas de compañía...

El espejo de la vida en su profundidad silenciosa
estremece a los cisnes en el río infantil...

Eres un silencio colgado en la muralla divisoria,
ilusión de belleza en la desnudez anclada en la soledad...

Sus rayos de arco iris deambulan sedientos
en sueños
marginales y viajeros de las épocas futuras...

Viajando en el barco de la vida, marca la bella estampa
de una orquídea secreta que proyecta el aroma del amor...


Y el barco se refleja en el agua de la mar,

tu reflejo está vivo en mi espejo vivencial...

El ruiseñor ebrio aletea en el espejo,

luchando por vencer la figura presencial,

el hombre se asusta por vencer su superficialidad

en el ámbito de la cotidianidad...


Por Luis I. Rodríguez

sábado, 12 de septiembre de 2009

SOLEDAD - F. Nietszche -


Las cornejas, con lúgubres graznidos

En denso vuelo a la ciudad ya tornan.

¡Bien pronto nevará! ¡Feliz mil veces

Quien tiene patria!

Y ahora tu estás aquí rígido y solo;

Siempre detrás de ti con dolor miras.

¿Por qué, oh, necio, a las puertas del invierno

Al mundo huiste?

Oh, el mundo, esta glacial y muda entrada

¡A miles de desiertos desolados!

Jamás sosiego tiene el que perdiera

Lo que perdiste.

Ahora aquí estás con pálido semblante,

Peregrino lanzado al cruel invierno,

Tal como el humo que sin tregua busca

Más fríos cielos.

Pájaro, vuela y con voz ronca entona

Tu canción de los fúnebres desiertos.

Oculta, oh, necio, el corazón sangrando

En hielo y mofa.

Los cornejos, con lúgubres graznidos

En denso vuelo a la ciudad ya tornan.

¡Bien pronto nevará! ¡feliz mil veces

Quien tiene patria!

NIETSZCHE, Friedrich. Soledad. Poema

martes, 1 de septiembre de 2009

LA SOMBRA DEL ÁRBOL


El carácter es como un árbol,

y la reputación como su sombra,

el árbol es la verdadera cosa,

la sombra lo que pensamos de él.

Anónimo


El hombre ignoraba en el olor de campo

la fresca brisa matinal, el trinar de los pájaros,

el ruido del arroyo que corre entre las venas,

el agua que corre presurosa por entre las piedras, el árbol que sacude sus ramas al paso de un viento melancólico, la piedra que descansa a la vera del camino esperando la visita de un ermitaño cansado y meditabundo que se acerca para palpar su frivolidad, la hierba que se levanta temblorosa al sentir la presencia de un invasor,

una rama desconoce sus cabellos desolados en el frío suelo, un insecto palpa una sentencia de llanto encerrado en la oscuridad.

El agua esparcía su esencia entre los dedos y el viento sonreía en los labios de cristal palabras cuyas melodías se extendían en versos llenos

de musgos empapados de pensamientos sueltos que se encendían como las aristas de una azucena de sentimientos floreciendo al tenor de una ensoñación en el umbral del horizonte.

El árbol clamó piedad ante tanta soledad,

y en sus ramas habían peregrinos

cantores de vida alegrando al dueño de su sombra, y la sombra se encerró en el tiempo

esperando el canto de los inocentes que en su nido germinaron cual semilla de vida proyectada

en el aire de pensamientos en el alba.

Los rayos del sol estremecieron el ambiente,

la sombra del árbol recobró sentido y

el arroyo cristalino calentó el espacio de vida

en el claro del bosque, un pensamiento recobró el espíritu inspirador

del hombre que ignoraba su ser dialogal...


Por Luis I. Rodríguez

viernes, 28 de agosto de 2009

LA FUERZA MARINA



El olor azul marino produjo una fantasía
al verte llamando en la copa de la ola,
sus encantos despedían tranquilidad
y dulzura en el silencio de mi alma.

Escuchabas la vibración del tenor marino
invocando la alegría del devenir hádico,
oh frágil cristal humano que rompió
los pétalos del amor en llanto.

La Mar mecía sus alas hambrientas,
extendía sus brazos acariciando la soledad,
la angustia brotó del alma bullente,
un vaivén estalló en sonora tempestad.

Y la Mar sonreía acariciando mi cuerpo
como el águila con su esbelto vuelo
oteando la inmensidad del silencio y la ternura,
dando un mensaje de libertad al mundo entero.

Y la fuerza marina siguió danzando
en figura absorvente y pensativa,
el túnel de la vida yace dormido,
esperando el fruto de la Mar embravecida.

Por Luis I. Rodríguez

miércoles, 3 de junio de 2009

BLANCA TACITURNA -Fernando Charry Lara -


Qué día de silencio enamorado
vive en mi gesto vago y en mi frente.
Qué día de nostalgia suavemente
solloza amor al corazón cansado.

Alta, dulce, distante, se ha callado
tu nombre en mi voz fiel, pero presente
su turbia luz mi soledad lo siente
en todo lo que existe y ha soñado.

En la tarde vagando, voluptuoso
de horizontes sin fin, la lejanía
me envuelve en tu recuerdo silencioso.

Claros cabellos, cuerpo, ojos lejanos,
pálidos hombros. Oh, si en este día
tuviera yo tu mano entre mis manos.

CHARRY LARA, Fernando. Blanca taciturna. Poema.