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sábado, 28 de noviembre de 2009

NOCTURNO GRITO -Xavier Villaurrutia -


Tengo miedo de mi voz
y busco mi sombra en vano.

¿Será mía aquella sombra
sin cuerpo que va pasando?
¿Y mía la voz perdida
que va la calle incendiando?

¿Qué voz, qué sombra, qué sueño,
despierto que no he soñado,
serán la voz y la sombra
y el sueño que me han robado?

Para oír brotar la sangre
de mi corazón cerrado,
¿pondré la oreja en mi pecho
como en el pulso la mano?

Mi pecho estará vacío
y yo descorazonado,
y serán mis manos duros
pulsos de mármol helado.

VILLAURRUTIA, XAVIER. Nocturno grito. Poema

martes, 1 de septiembre de 2009

LA SOMBRA DEL ÁRBOL


El carácter es como un árbol,

y la reputación como su sombra,

el árbol es la verdadera cosa,

la sombra lo que pensamos de él.

Anónimo


El hombre ignoraba en el olor de campo

la fresca brisa matinal, el trinar de los pájaros,

el ruido del arroyo que corre entre las venas,

el agua que corre presurosa por entre las piedras, el árbol que sacude sus ramas al paso de un viento melancólico, la piedra que descansa a la vera del camino esperando la visita de un ermitaño cansado y meditabundo que se acerca para palpar su frivolidad, la hierba que se levanta temblorosa al sentir la presencia de un invasor,

una rama desconoce sus cabellos desolados en el frío suelo, un insecto palpa una sentencia de llanto encerrado en la oscuridad.

El agua esparcía su esencia entre los dedos y el viento sonreía en los labios de cristal palabras cuyas melodías se extendían en versos llenos

de musgos empapados de pensamientos sueltos que se encendían como las aristas de una azucena de sentimientos floreciendo al tenor de una ensoñación en el umbral del horizonte.

El árbol clamó piedad ante tanta soledad,

y en sus ramas habían peregrinos

cantores de vida alegrando al dueño de su sombra, y la sombra se encerró en el tiempo

esperando el canto de los inocentes que en su nido germinaron cual semilla de vida proyectada

en el aire de pensamientos en el alba.

Los rayos del sol estremecieron el ambiente,

la sombra del árbol recobró sentido y

el arroyo cristalino calentó el espacio de vida

en el claro del bosque, un pensamiento recobró el espíritu inspirador

del hombre que ignoraba su ser dialogal...


Por Luis I. Rodríguez

domingo, 28 de junio de 2009

A LA SOMBRA TE SIENTAS DE LAS DESNUDAS ROCAS -Rosalía de Castro -


A la sombra te sientas de las desnudas rocas,
y en el rincón te ocultas donde zumba el insecto,
y allí donde las aguas estancadas dormitan
y no hay hermanos seres que interrumpan tus sueños,
¡quién supiera en qué piensas, amor de mis amores,
cuando con leve paso y contenido aliento,
temblando a que percibas mi agitación extrema,
allí donde te escondes, ansiosa te sorprendo!

—¡Curiosidad maldita!, frío aguijón que hieres
las femeninas almas, los varoniles pechos:
tu fuerza impele al hombre a que busque la hondura
del desencanto amargo y a que remueva el cieno
donde se forman siempre los miasmas infectos.

—¿Qué has dicho de amargura y cieno y desencanto?
¡Ah! No pronuncies frases, mi bien, que no comprendo;
dime sólo en qué piensas cuando de mí te apartas
y huyendo de los hombres vas buscando el silencio.

—Pienso en cosas tan tristes a veces y tan negras,
y en otras tan extrañas y tan hermosas pienso,
que... no lo sabrás nunca, porque lo que se ignora
no nos daña si es malo, ni perturba si es bueno.
Yo te lo digo, niña, a quien de veras amo:
encierra el alma humana tan profundos misterios,
que cuando a nuestros ojos un velo los oculta,
es temeraria empresa descorrer ese velo;
no pienses, pues, bien mío, no pienses en qué pienso.

—Pensaré noche y día, pues sin saberlo, muero.

Y cuenta que lo supo, y que la mató entonces
la pena de saberlo.

DE CASTRO, Rosalía.A la sombra te sientas de las desnudas rocas. Poema.

jueves, 25 de junio de 2009

SILENCIO EN LA PENUMBRA -Asunción Gómez Vicos -

Hay silencio en la penumbra,
y el viento está adormecido,
templado y enmudecido,
entre el haz tenue… que alumbra.

Sigilo y prudencia habita
en la noche misteriosa,
reservada y cautelosa,
su coraje… debilita.

¡Misterio en la noche oscura!
¡Valentía… sin derroche!
¡Misterio en la negra noche!
Espesa sombra… conjura.

Espíritu, tú que erras
rebuscas paz y reposo,
hostigado, y en acoso
buscas, quietud en mis tierras.

Las que conceden morada
al alma mortificada,
perseguida y castigada,
afligida y sentenciada.

Respiro eterno te damos
en nuestro valle verdoso,
nuestro blasón caluroso
te enterrará con sus manos.

El ente suspirará…
Para siempre sin castigos,
y lejos ya de enemigos...
Su descanso encontrará.

GÓMEZ VICOS, Asunción. Silencio en la penumbra.

sábado, 23 de mayo de 2009

EL SILENCIO EN EL BOSQUE...




El silencio penetrante en el bosque
estremece e interroga al visitante.
En la proyección,
una sombra recae
cual figura embrujante.
El sonido de un cántaro
retumba en el vacío
llamando al ermitaño,
observador incansable
del horizonte humano.
La sombra sigue al principiante,
siendo una proyección de sí mismo;
un espejo devorador yace persiguiendo
el pensamiento de un quehacer angustiante
cual mariposa danzante en la búsqueda
de la muerte azul de los rayos luminosos
proyectados en el existir.
El bosque escucha los gritos,
los lamentos son la sospecha de la indiferencia,
la sombra es un espejo reflector
de nuestra sordidez y vacuidad.
El hermano árbol escucha la ideación poética y
se vuelve sordo ante nuestra incredulidad,
es insensible como el vetusto talador,
cuya destrucción enseñorea al amo
de la esclavitud de sí mismo
y sobrevive a los sobrevivientes
al esperar el sentido de Libertad.

Por Luis I. Rodríguez