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martes, 26 de mayo de 2009

FACETAS...



El mundo expresa el encanto cotidiano
en nocturnal y celestial palacio.
Una semilla despierta en el desierto,
un hombre lamenta el triste infortunio.

Un naciente balbucea presuroso en gemidos,
el eco ondea en potente giro.
Un grito angustioso corre el velo,
una mariposa yace aleteando en el jardín.

El infante juega al unísono fantástico,
un imaginario llena la absorbente vacuidad.
La palabra hacedora de cuentos e historias
vibra en imagen viva de lozana realidad.

El mundo en misterioso espanto
arrebata el señorial encuentro de los dos.
La poesía eterniza el valor de la vida,
de fundamentos hacia el misterioso infinito.

El hombre trasciende la anhelante inmensidad
en el enigma de escénica construcción.
La vida teatral hace tiritar de frío
a aquel espectador inteligente.

La creación brota majestuosa y radiante
de poderosa Inteligencia presente,
infausto aquel intrascendente ser
embrujado por la tragedia y el caos.

Por Luis I. Rodiguez

sábado, 23 de mayo de 2009

EL SILENCIO EN EL BOSQUE...




El silencio penetrante en el bosque
estremece e interroga al visitante.
En la proyección,
una sombra recae
cual figura embrujante.
El sonido de un cántaro
retumba en el vacío
llamando al ermitaño,
observador incansable
del horizonte humano.
La sombra sigue al principiante,
siendo una proyección de sí mismo;
un espejo devorador yace persiguiendo
el pensamiento de un quehacer angustiante
cual mariposa danzante en la búsqueda
de la muerte azul de los rayos luminosos
proyectados en el existir.
El bosque escucha los gritos,
los lamentos son la sospecha de la indiferencia,
la sombra es un espejo reflector
de nuestra sordidez y vacuidad.
El hermano árbol escucha la ideación poética y
se vuelve sordo ante nuestra incredulidad,
es insensible como el vetusto talador,
cuya destrucción enseñorea al amo
de la esclavitud de sí mismo
y sobrevive a los sobrevivientes
al esperar el sentido de Libertad.

Por Luis I. Rodríguez