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jueves, 10 de diciembre de 2009

LAS ISLAS - Fernando Pessoa -




Sé que unas islas hay al sur de todo
donde hay paisajes que no puede haber.
Cual terciopelo son, bellas al modo
del tejido que el mundo puede ser.

Lo sé bien. Espesuras frente al mar,
coral, declives, todo lo que es vida
tornado amor y luz, lo que el soñar
da a la imaginación anochecida.

Lo sé. Lo veo todo. El mismo viento
que del follaje agita allí el torpor
acaricia al pasar mi pensamiento
y el pensamiento juzga que es amor.

Sí lo sé, es bello, es luz, es imposible,
tiene color, existe y duerme, sí;
y, aunque tal vez no exista, es tan visible
que es una parte natural de mí.

Lo sé todo, sí, todo. Y sé también
que no es allí donde hay lo que allí está.
La luz de ese paisaje sé muy bien,
y por qué mar podemos ir allá.

PESSOA, Fernando. Las Islas. En Cancionero.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

BELLEZA INTERNA...



Vibras como un sentimiento
en la profundidad del alma,
irradias energía desde el interior
y resplandeces de ansiedad,
una luz de ilusión sonríe
con serenidad en el equilibrio
natural del cáliz de la vida,
transformador del espíritu
aventurero que llama la perspectiva
de una lírica armónica en plenitud...
Transportas una luz suave de dulzura
y comunicas reposo en la inmensidad,
el espacio proyectado es conquista
de la belleza interna que absorbe
la lectura del sentido de la vida,
imagen poética de una escala
en la forma geométrica que trasciende
la cotidianidad y eleva el espíritu
a una dimensión musical del ser...
Centras la atención del hombre
cual cofre encendido que se abre
al descubrimiento dialéctico
de lo de dentro para afirmar
con asombro la dimensión de
intimidad que guarda para sí
en su progresión infinita...

La imaginación sigue dialogando
con lo posible del nuevo imaginario...

Por Luis I. Rodríguez

domingo, 6 de septiembre de 2009

UNA NOCHE DE ESTRELLAS VIAJERAS


Pintada está la noche de estrellas viajeras

clamando compañía en la pronta oscuridad,

la soledad está buscando un espacio

para dialogar sobre la existencia.


El pensamiento recorre el desierto humano,

un sentimiento ancestral brota radiante

en el jardín, una luz de ilusión arde

como azucena aromada en la imaginación.


Una lágrima brota cual centella proyectada

al amanecer, una pregunta surge de repente,

¿quién conoce tu destino misterioso?

El trascender está dentro de ti, un rayo de luz.


La vida florece en la transformación espiritual,

eleva y proyecta tus pensamientos como rayos

inquietantes iluminando el quehacer victorioso

de alguien que guarda una esperanza de luz.

&

El amor amortigua el trascender

en el ventanal de la vida...

Por Luis I. Rodríguez

martes, 14 de julio de 2009

EL SINO MISTERIOSO





Un poema de amor
hace sentir y vibrar el silencio del alma
en la voz clamorosa de la conciencia
angustiada y pensativa por la soledad.

Una palabra gime y pide a gritos
andar, volar hacia la majestuosa cima,
expresión de libertad y luz de vida,
batalladora pluma frente a la soledad.

El sino misterioso abraza
temeroso el vacío humano,
una palabra emerge del propio encanto,
del clamor astuto de la sedienta musa.

La fuerza impetuosa y radiante
surge del interior,
un pensamiento amoroso
cuestiona el quehacer del solitario ser.

La danza del luchador en el silencio
desborda en encuentro matutino,
la risa solidaria transforma el espíritu
del andariego participante de la imaginación.

El sol acaricia la frívola tez
del soñador que escucha
la viva voz del inocente niño,
rueda viviente del sonreír.

Somos eternos vagabundos
que miramos con extrañeza
el sentido del amor y la esperanza
en el juego del soñar en sí mismo.

&

El amor, la esperanza, la libertad...
caminos encantados para despertar...

Por Luis I. Rodríguez

jueves, 22 de enero de 2009

LA MINIATURA - G. Bachelard - Filosofía


[...] La imaginación vale más que todo esto. De hecho la imaginación miniaturizante es una imaginación natural. Aparece en todos los siglos en el ensueño de los soñadores innatos. Precisamente hay que desprender lo que divierte para descubrir las raíces psicológicas efectivas. Por ejemplo se podrá leer seriamente esta página de Hermann Hesse publicada en la revista Fontaine (número 57). Un prisionero ha pintado sobre el muro de su calabozo un paisaje en el que un pequeño tren penetra en el túnel. Cuando sus carceleros vienen a buscarlo, les pide amablemente "que esperen un momento para que yo pueda entrar en el trencito de mi tela a fin de comprobar algo. Como de costumbre, se echaron a reír porque me consideraban como un débil mental. Me hice pequeño. Entré en mi cuadro, subí en el trencito que se puso en marcha y desapareció en lo negro del pequeño túnel. Durante unos instantes se percibió todavía un poco de humo en copos que salían del redondo orificio. Luego ese humo se desvaneció y con él el cuadro y con el cuadro mi persona"... ¡Cuántas veces el poeta-pintor en su cárcel no ha atravesado los muros por el túnel! ¡Cuántas veces, pintando ensueños, se ha evadido por una grieta del muro! Para salir de la cárcel todos los medios son buenos y en caso de necesidad lo absurdo nos libera.
Así, si seguimos con simpatía al poeta de la miniatura, si tomamos el trencito del pintor encarcelado, la contradicción geométrica queda redimida, la Representación no es más que un cuerpo de expresiones para comunicar a los demás nuestras propias imágenes. En el eje de una filosofía que acepta la imaginación como facultad básica, puede decirse al modo schopenhaueriano: "el mundo es mi imaginación". Poseo el mundo tanto más cuanta mayor habilidad tenga para miniaturizarlo. Pero de paso hay que comprender que en la miniatura los valores se condensan y se enriquecen. No basta una dialéctica platónica de lo grande y de lo pequeño para conocer las virtudes dinámicas de la miniatura. Hay que rebasar la lógica para vivir lo grande que existe dentro de lo pequeño. [...]

BACHELARD, Gaston. En La poética del espacio.