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jueves, 16 de septiembre de 2010

CARICATURAS



Pasaron silenciosos dos ancianos,
vi la figura de seres despiertos y anhelantes...

Mis señores eran hermosas caricaturas
cuyo semblante alegre divertía en sí misma...

Eran caricaturas de la caricatura,
la verdad eran un recuerdo memorable...

Amigos caminantes y sonrientes
en la arena con pies de sabiduría...

Un viaje en la penumbra transforma
la ignorancia en alas de libertad...

Mis tiernas e hidalgas figuras,
las brumas de la edad trascienden la luz de la ilusión...

Por Luis I. Rodríguez

jueves, 27 de agosto de 2009

HOJA DE VIDA...



El austro acarició mis sentimientos,
suavizó el reflejo de una ilusión naciente
de aquel árbol sediento de sabiduría.
Las ramas se mecían silenciosas,
abrumadas por la calma natural,
un impulso extraño arrebató la ansiedad,
un abrumador suspiro me interrogó,
lentamente recobré el aliento.
Enmudecí al instante,
observando el ambiente
una hoja cayó sobre mi ser,
temblando surcaba mi horizonte,
iba y venía, mas no la pude asir,
el reflejo de su envés me inquietó,
su pasión derramó el verdor esperanza
de la substancia real en mi propio ser.
La hojarasca permanecía inquieta y
y el haz me invitaba a seguir su huella,
su lejanía reverdeció en mi mente,
el aire estremeció el valor del
silencio en el interior del ser.
Una hoja de vida sigue luchando
por no perder el valor de su esencia
en un mundo lleno de superficialidad.


Por Luis I. Rodríguez

viernes, 7 de agosto de 2009

ERES...



Eres el camino del amor,
la libertad y la paz interior.

Eres el manantial de vida
que cautiva al peregrino.


Eres la palabra llena de plenitud
en el libro de la vida.

Eres la flor que irradia belleza
a la luz de las palabras.


Eres la magia de una mirada que arrastra
la carroza de la locura
en el hálito sereno de ensoñación.

Eres la sombra que sigue mi camino
en el peregrinar hacia la cima de la montaña que guarda
el misterio
encantado de la iluminación, la luz.

Eres el camino en el mundo de la vida,
trascendencia en el pensar.


Eres la razón de ser de mi existencia,

fuego abrazador que consume mi la hojarasca.

Eres el silencio embriagador que interroga

el paso de los rayos de luna.


Eres el misterio de una mirada cautivante,

enriquecedora en la proyección de vida.


Eres la lámpara de vida llena de ternura
que muestra el camino al doliente.


Eres una perla misteriosa que guarda su belleza
para asombrar y
cautivar al buscador.

Eres vida enriquecedora

de pensamientos inquietantes.


Eres el tierno amanecer
con
los trinos penetrantes de vivencias.

Eres un espejismo que cuestiona
al hombre investigador.

Eres un oasis lleno de locura,
camino del filosofar.


Eres una palabra, una canción,
una poesía, un verso...

¡Oh Sabiduría...!
Por Luis I. Rodríguez

viernes, 10 de julio de 2009

HABLAR DE SUEÑOS...




Si es bueno vivir,
todavía es mejor soñar,

y lo mejor de todo,
despertar.
- Antonio Machado -


Quiero hablar de sueños.
Con el tiempo se perdieron
y
gracias a ti, Sabiduría volvieron.
Camino al amor se proyectan pensamientos…

Déjame esbozar y hablar de sueños.

Con el tiempo se esfumaron
en rayos
oscuros en el celestial vacío.
Camino a lo etéreo, me pierdo pensando en ti…

¡Un sueño despierta, la aurora!

Estoy angustiado y petrificado,
confiando en vivir la intensa realidad.
Camino al atardecer, sigo soñando despierto…

El solitario enmudece en el horizonte.

El inmenso libro de la vida está abierto
y
el lenguaje crea fantasmagóricas imágenes.
Camino del amanecer, surge un pensamiento…

El pensamiento retumba en el laberinto.
El camino pedregoso se torna esquivo
y
la angustia se torna en mariposa.
Camino del despertar, camino de la creatividad…

Por Luis I. Rodríguez

sábado, 13 de junio de 2009

INQUIETUD...


La mirada se pierde en lo etéreo,
en el curvilíneo horizonte azur.
Solitario...en imaginación profunda
se contempla el inquieto desierto humano
paseante en el furtivo placer
de aquellas circunstancias al atardecer.
Lo real y lo transitorio metamorfosean
en sentidos étimos de belleza y poesía,
lo eterno y lo pasajero diásporo
en el camino de la vida.
El cuadro humano danza cual artífice
de soñadores pensamientos en la asertiva
obra teatral, la Sabiduría.
El desierto humano despierta anonadado,
ideando una figura inusual
reflejo de la falsa realidad.
Y las estrellas titilan magnánimas
proyectando la esperanza al amanecer...

&

El viajero sigue luchando en el tortuoso camino...

Por Luis I. Rodríguez

miércoles, 10 de junio de 2009

LA LITERATURA, UN CAMINO ABIERTO


“El que no quiere nada,
ni espera nada,
ni tiene nada,
no puede ser artista”.

Anton Chejov


La Literatura en su contexto busca encantar al hombre y prepararlo a la búsqueda del camino hacia el poema sinfónico, cuya tonalidad transmite significados a través de un texto. El conjunto de ideas al fluir en el entramado, proyecta una imagen que engrandece al espíritu y lo hace vivenciar el proceso histórico. La Literatura es la vida del espíritu que rompe la superficialidad cotidiana.

En la totalidad hay armonía, comprensión, sonoridad. De ahí que, la naturaleza maternal acaricia y extiende la mano a la evocación de la intimidad, a la creatividad. Una idea es la realización potencial del todo en su aventura cósmica por desarrollarse. La naturaleza es aquella madre amante de la sabiduría, amante de soñadores y encantadores a la luz de la palabra.

La Literatura es el campo abierto que ilumina cual tea a un “principiante” en el amanecer próximo de las palabras. El cultivo cotidiano comienza con la preparación del terreno textual. El terreno se torna pedregoso, al no trazar un derrotero o un camino ideal para arrancar las malezas u obstáculos que impiden el crecimiento y el desarrollo de la palabra en la producción literaria.

Al florecer el texto, comienza la emanación de nuevas situaciones análogas y paradójicas. Aquí, las palabras no son vacías en significación, sino que en ardorosa marcha triunfal germinan cual planta en átomos de vida cognitiva. El fruto de la “palabra” es la misma “palabra con sentido”. Por eso, la palabra es el fruto que hace reír, soñar, embellecer, laborar, inteligir, investigar, creer, conocer, cultivar...

La Literatura es el agua de vida en la palabra. El escritor – el principiante – es el mago de la palabra. En el teatro vivencial es el encargado de maravillar, encantar y asombrar al espectador con tan gran “don”. Es como aquel jugador de ajedrez que en franca lid posibilita el éxito de la palabra. Por eso, en esa escenificación, los personajes se tornan reales o ideales en el camino de la felicidad.

La Literatura es el sendero de la imaginación perenne que en constante reflexión llega “a una razón” lógica y a vislumbrar una simbología. Como campo de reflexión presento un texto de Arthur Rimbaud, titulado:

A una razón

“Un golpe de tu dedo sobre el tambor
descarga todos los sonidos
y da comienzo a la nueva armonía.
Un paso tuyo es el alzamiento de los nuevos hombres
y su puesta en marcha.
¡Tu cabeza se aparta: el nuevo amor!
¡Tu cabeza se vuelve: el nuevo amor!
“Cambia nuestras suertes, acribilla las plagas,
comenzando por el tiempo”, te cantan esos niños.
“Eleva hasta donde sea la sustancia de nuestras fortunas
y de nuestros deseos”, te ruega.
Llegada desde siempre, te irás por todas partes”.

La Literatura es el camino constante que genera “cultura”. Para quienes se van y para los luchadores del éxito, la Literatura es la sabia que recorre las venas del cosmos en la búsqueda de “alguien” que posibilite un “quehacer vivencial”.

La Literatura es la máquina viajera y transformadora de insignes ilusiones humanas en la búsqueda de sí mismo. Es aquella lluvia que riega el espíritu con un sinfín de contextos. La invitación está en identificar el contenido y transmitirlo a generaciones futuras. Por eso, “el partir es un dejar de ser para comenzar a ser”. Salgamos al encuentro de la palabra, expresada en la Literatura a través de la lectura.

El camino está cercano, exaltando el laberinto de la vida. Por eso, Arturo Roa Bastos dice que “... La tarea del lector es hacer que el texto no escrito se escriba en su interioridad, se proyecte en la pantalla de su intimidad, en la cámara oscura de sus sentimientos, ideas, obsesiones, recuerdos, olvidos”.

Por Luis I. Rodríguez

viernes, 29 de mayo de 2009

ARDOROSO AMOR...



¡Eres un tesoro resplandeciente de Sabiduría!
Amor en viviente infinitud,
flor emanadora de aroma en esencia
que fluye vivaz en la existencia.

Figura de ebúrneo sentido
en el estro poético del amor vivencial,
el inquieto caminante asido permanece
cual verde hiedra en roca a la fuente de vida.

Fragancia de lilas y azucenas encendidas corren
por las sendas laberínticas de brisas matinales,
inquietando la diáfana belleza
cual égida efigie en ardoroso amor, un resplandor.

Por Luis I. Rodríguez

jueves, 8 de enero de 2009

DE LAS TRANSFORMACIONES - Filosofía

DE LAS TRANSFORMACIONES[1]


Tres transformaciones del espíritu os menciono: cómo el espíritu se convierte en camello, y el camello en león, y el león, por fin, en niño.

Hay muchas cosas pesadas para el espíritu, para el espíritu fuerte, paciente, en el que habita la veneración: su fortaleza demanda cosas pesadas, e incluso las más pesadas de todas.

¿Qué es pesado? Así pregunta el espíritu paciente, y se arrodilla, igual que el camello, y quiere que se le cargue bien.

¿Qué es lo más pesado, héroes? Así pregunta el espíritu paciente, para que yo cargue con ello y mi fortaleza se regocije.

¿Acaso no es: humillarse para hacer daño a la propia soberbia? ¿Hacer brillar la propia tontería para burlarse de la propia sabiduría?

¿O acaso es: apartarnos de nuestra causa cuando ella celebra su victoria? ¿Subir a altas montañas para tentar al tentador?

¿O acaso es: alimentarse de las bellotas y de la hierba del conocimiento y sufrir hambre en el alma por amor a la verdad?

¿O acaso es: estar enfermo y enviar a paseo a los consoladores, y hacer amistad con sordos, que nunca oyen lo que tú quieres?

¿O acaso es: sumergirse en agua sucia cuando ella es el agua de la verdad, y no apartar de sí las frías ranas y los calientes sapos?

¿O acaso es: amar a quienes nos desprecian y tender la mano al fantasma cuando quiere causarnos miedo?

Con todas estas cosas, las más pesadas de todas, carga el espíritu paciente: semejante al camello que corre al desierto con su carga, así corre él a su desierto.

Pero en lo más solitario del desierto tiene lugar la segunda transformación: en león se transforma aquí el espíritu, quiere conquistar su libertad como se conquista una presa, y ser señor en su propio desierto.

Aquí busca a su último señor: quiere convertirse en enemigo de él y de su último dios, con el gran dragón quiere pelear para conseguir la victoria.

¿Quién es el gran dragón, al que el espíritu no quiere seguir llamando señor ni dios? “Tú debes” se llama el dragón. Pero el espíritu del león dice “yo quiero”.

“Tú debes” le cierra el paso, brilla como el oro, es un animal escamoso, y en cada una de sus escamas brilla áureamente el “¡Tú debes!”

Valores milenarios brillan en esas escamas, y el más poderoso de todos los dragones habla así: “todos los valores de las cosas –brillan en mí”.

“Todos los valores han sido ya creados, y yo soy – todos los valores creados. ¡En verdad, no debe seguir habiendo ningún `Yo quiero`”. Así habla el dragón.

Hermanos míos, ¿para qué se precisa que haya el león en el espíritu? ¿Por qué no basta la bestia de carga, que renuncia a todo y es respetuosa?

Crear valores nuevos – tampoco el león es aún capaz de hacerlo: mas crearse libertad para un nuevo crear – eso sí es capaz de hacerlo el poder del león.

Crearse libertad y un no santo incluso frente al deber: para ello, hermanos míos, es preciso el león.

Tomarse el derecho de nuevos valores – ése es el tomar más horrible para un espíritu paciente y respetuoso. En verdad, eso es para él robar, y cosa propia de un animal de rapiña.

En otro tiempo el espíritu amó el “tú debes” como su cosa más santa: ahora tiene que encontrar ilusión y capricho incluso en lo más santo, de modo que robe el quedar libre de su amor: para ese robo se precisa el león.

Pero decidme, hermanos míos, ¿qué es capaz de hacer el niño que ni siquiera el león ha podido hacerlo? ¿Por qué el león rapaz tiene que convertirse todavía en niño?

Inocencia es el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer movimiento, un santo decir sí.

Sí, hermanos míos, para el juego del crear se precisa un santo decir sí: el espíritu quiere ahora su voluntad, el retirado del mundo conquista ahora su mundo.

Tres transformaciones del espíritu os he mencionado: cómo el espíritu se convirtió en camello, y el camello en león, y el león, por fin, en niño. -- --

Así habló Zaratustra. Y entonces residía en la ciudad que se llamaba: La Vaca Multicolor.


&



En el siglo XIX apareció la gran figura de la Filosofía, Friedrich Nietzsche (1844 – 1900), cuyo pensar giró entorno a la exaltación de lo vital y afectivo e hizo frente al racionalismo hegeliano y al positivismo.

Su trayectoria filosófica conllevó una crítica a los conceptos de la cultura occidental –filosofía, religión, moral, política -, e intentó una profunda comprensión de la vida. El filósofo tendrá que reflexionar sobre la vida y desenmascarar aquellas ideas tradicionales. El filósofo no podrá seguir cargando aquellos conceptos socráticos, platónicos ni medievales.

Ahora bien, a partir del texto “De las transformaciones”, en primera instancia, el camello lleva como carga los valores establecidos, la carga de la moral, la carga de la cultura y de la educación. El camello –como animal de carga- obedece la autoridad del amo, se inclina y no se queja de la pesada carga. Es sumiso y se limita a rumiar, a seguir el camino.

En segunda instancia, el camello se convierte en león. El hombre está cansado de soportar la carga y se revela contra el amo y destruye aquellos valores establecidos. Es aquí cuando surge el león, el hombre como ser crítico de sí mismo. No bastan los conceptos del racionalismo. El león impone su fuerza – su voluntad – “mas crearse libertad para un nuevo crear” –, un nuevo hombre, el superhombre.

Finalmente, el león se convierte en niño – un ser capaz de crear -. La inocencia es la fuente de la creación y el sendero capaz de proyectar nuevos valores y nuevas estructuras con auténtica libertad.

El niño es juego, un nuevo comienzo, creador de nuevos valores: “el espíritu quiere ahora su voluntad, el retirado del mundo conquista ahora su mundo”. Con razón, el niño es la manifestación de la vida. / LIR


[1] Nietzsche, Friedrich. En "Así habló Zaratustra" - De las tres transformaciones -.